Publicado
el Saturday, 17 de January de 2009 y archivado en SEÑORES.
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Manola Smeffo – Tarragona
SENÉN ORTEGA Gutiérrez descolgó el auricular de su teléfono y marcó el número 902 de su banco. Pretendía simplemente cambiar su clave de acceso telefónico puesto que se le había ocurrido una mejor que la que le habían asignado. Al escuchar las opciones del mensaje de voz electrónico, pulsó la tecla correspondiente. Entonces una voz le dijo: “Todos nuestros operadores están ocupados, espere por favor” y empezó a sonar una melodía.
“Le he traido comida a la mesita del teléfono y también un orinal para que haga sus cosas,” explicó su señora mostrando su incondicional apoyo. A la hora de dormir, Senén Ortega se acomoda en una silla sin despegarse del teléfono y le pide a algún familiar que le dé bofetadas si empieza a quedarse dormido.
Hay momentos en los que Ortega piensa que la voz que le anima a seguir esperando no es la de una grabación electrónica sino que se trata de una persona real. “Me he fijado, es por las inflexiones de la voz. Le pregunto cosas pero no me contesta, debe ser que realmente están muy ocupados.”
“Un momentito, que creo que ya me van a atender,” dijo Ortega en un par de ocasiones a los periodistas durante su comparecencia, añadiendo luego: “ah no, me he confundido.”
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