Publicado
el Saturday, 23 de May de 2009 y archivado en ESPAÑA Y ELCHE.
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Carmelo Einsestein – Algorta
EL LEHENDAKARI Patxi López anunció ayer una revolucionaria iniciativa del Partido Socialista del País Vasco para acabar con la violencia callejera. “La paz es la prioridad principal de mi gobierno, y creemos que los jóvenes radicales sucumbirán antes a los argumentos estéticos de Johan Sebastian Bach que a la presión policial”, dijo el lehendakari, que ha desarollado una estrategia para transformar la psique de los violentos mediante “una exposición reiterada a músicas de calidad”.
En una primera fase efectivos de la comunidad autónoma vasca colocarán altavoces por algunas de las calles más conflictivas de Bilbao y San Sebastián por los que se emitirán de sol a sol y a toda hostia composiciones de Bach, Pachelbel y Händel entre otros.
“Combatiremos el kale borroca con música barroca”, dijo el consejero de Interior, Adolfo Ares, que a instancias del lehendakari López dará un vuelco de 180 grados a la política antiterrorista. “A partir de ahora nuestra arma será la sensibilidad”.
Entre las medidas más innovadoras, destaca la decisión de cambiar la uniformidad de los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado de manera que sean percibidos más como difusores de cultura que como una fuerza de ocupación.
“Se creará una fuerza conjunta llamada Calle Barroca constituida por miembros de la Ertzaina, Policía Nacional, Ejército y Guardia Civil, que serán una especie de boinas azules de la cultura y la tolerancia”, dijo el político vasco. “Iran vestidos de riguroso blanco y llevarán peluca”.
La semana pasada el Gobierno Vasco y la Comunidad Foral de Navarra pusieron música barroca en diversas localidades de mayoría abertzale con resultados desiguales.
Después de emitir piezas de Purcell, Arne y Boyce durante varias horas en la Plaza del Ayuntamiento de Alsasua, un grupo de jóvenes lanzó piedras y quemó cajeros automáticos al grito de “Boccherini dugu jadanik” (queremos a Boccherini).
Los disturbios se prolongaron durante toda la noche al son de diversas cantatas sin que las autoridades accedieran a poner el minueto del compositor exigido por los violentos.
En Olazti, sin embargo, la música barroca tuvo un efecto casi inmediato en su folclore popular. Días después del experimento se inscribieron en el registro de la propiedad intelectual de la aldea diversos soltzicos de autores locales con una clara influencia tardo renacentista.
Estos resultados han dado a López la confianza suficiente como para lanzar su inicativa en todo el territorio. Tras la fase inicial, los boinas azules de Calle Barroca intercambiarán armas por laúdes, violines, fagotes y flautas, entre otros instrumentos.
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Pero Patxi es más fan de Vetusta Morla que de la música barroca…