Publicado
el Friday, 20 de November de 2009 y archivado en ESPAÑA Y ELCHE.
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Manola Smeffo – Madrid
ZAPATERO MANIFESTÓ EN EL XX ANIVERSARIO de la caída del muro de Berlín que en el mundo “todavía quedan muchos muros por caer”. Ahora sabemos que entre ellos se refería a la muralla de Ávila, una fortificación construida durante la Reconquista y cuyo desmantelamiento se debatió el viernes en el Consejo de Ministros pese a ser Patrimonio de la Humanidad.
La propuesta se trasladará al Congreso donde se espera que reciba el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto el Partido Popular (que no es que se oponga por que sea Patrimonio de la Humanidad, sino porque lo dice El Mundo).
“Se podría alegar que el derribo de la muralla de Ávila es un gesto puramente simbólico”, dijo Zapatero, “puesto que a diferencia del muro de Berlín en su momento, no es un muro que actualmente separe dos concepciones opuestas del mundo”.
Sin embargo el presidente explicó que “nunca es tarde si la dicha es buena. Además los símbolos son la materia prima de la política y sería imperdonable dejar pasar esta ocasión de fomentar la Alianza de Civilizaciones”.
La muralla de Ávila se empezó a construir en el año 1090 por el conde Raimundo de Borgoña a instancias del Rey Alfonso VI de Castilla. El alcalde de la ciudad entonces ya era Ángel Acebes.
La fortificación tiene un perímetro de 2.516 metros, a lo largo de los cuales se distribuyen 2.500 almenas, 88 torreones y 9 puertas. El muro tiene un grosor de tres metros y una altura de doce.
Para demoler tan ingente cantidad de granito será necesaria la concurrencia de las principales empresas de derribos del país trabajando durante al menos cuatro años.
El Gobierno también pedirá la colaboración ciudadana y se fomentará que la gente la emprenda contra la muralla “a martillazos o con las manos, igual que ocurrió en Berlín en 1989”. Está previsto que los trozos de la muralla despedazada se repartan por el mundo “como recordatorio de tantos años de infamia” y que incluso lleguen a venderse en e Bay.
El presidente quiere que los fastos del derribo de la muralla de Ávila tengan también una dimensión cultural y por tanto se está organizando un concierto con Café Quijano y Tam Tam Go como cabeza de cartel.
“Queremos que dentro de veinte años se recuerde la caída de la muralla de Ávila igual que ahora recordamos la caída del muro de Berlín”, dijo María Teresa Fernández de la Vega mientras se hurgaba en el sobaco.
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“excepto el Partido Popular (que no es que se oponga por que sea Patrimonio de la Humanidad, sino porque lo dice El Mundo).”
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Hace tiempo que deseo proponer al gobierno autónomo de Castilla León que , de una vez por todas, derriben ese feo acueducto de Segovia que, amás amás de ser una antigualla, rompe la armonía urbana de esa bella ciudad.
En su lugar deberían encargar al inefable Calatrava que instale un puente modernito de esos con tirantes de acero y armoniosas curvas.
Esto es broma ¿verdad?
No, Silvia, es rigurosamente cierto. Te lo juro.
Lo de Ávila no es broma, Silvia. Lo que ocurre es que un concejal del PP del Ayuntamiento de esta ciudad había visto un proyecto del artista Christo Javachef en el que proponía al Consistorio envolver la muralla empaquetándola, como hace habitualmente con muchos monumentos en todo el mundo. Filtró entonces la noticia haciéndola llegar a la redacción de El Garrofer con el siguiente texto. :”Zapatero está preparando la demolición de la muralla de Ávila y ya han puesto el andamio”
Silvia, ¿qué tienes en contra de la multiculturalidad y la convivencia armónica entre culturas? Tu fascismo retrógrado y patriarcal hace que me retuerza en la silla.