Publicado
el Thursday, 28 de January de 2010 y archivado en ESPAÑA Y ELCHE.
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Manola Smeffo – Plasencia
EL MINISTRO DE EDUCACIÓN, Ángel Gabilondo, había puesto sobre la mesa un ambicioso pacto de Estado para evitar que el modelo educativo español tenga que cambiar cada vez que se produce un relevo en el Gobierno. Sin embargo al estudiarlo a fondo, el PSOE y el PP han preferido irse al extremo contrario y han acordado que el modelo podrá cambiar aleatoriamente a lo largo de cada curso escolar.
Al comienzo de un curso cualquiera, se partirá con la idea de que haya evaluaciones, pero luego a lo mejor se cambiará este criterio, o a lo mejor no. Los niños serán cambiados de clase de forma caprichosa y las lecciones no tendrán continuidad ni siquiera de un día para otro.
“La idea es que un niño empiece un curso cualquiera y a lo largo del año pueda considerarse que es un alumno de primaria, de la ESO, de Bachillerato, o de FP, así a voleo”, dijo Gabilondo. “Y lo más interesante es que nunca se sabrá si al acabar el curso en junio existirán los mismos criterios que al empezarlo en septiembre, ni tampoco a qué curso pasará al año siguiente”.
Los nombres de los cursos cambiarán, y llevarán siglas inventadas de vez en cuando. No tiene por qué ser la ESO o la EGB, puede ser la PFG o la NRL. También cambiará el sistema de notas a lo largo del año. Se usará la escala de suspendido a sobresaliente, pero también otras basadas en sistemas de colores (verde, marrón, amarillo, etc) o de palabras en clave.
Respecto a los crucifijos, unos días los habrá y otros días no, sin que sea posible prever cuándo. La asignatura de religión de repente será obligatoria y computable, y a la semana siguiente puede que no haya. Lo mismo pasará con otras asignaturas como Lengua, Matemáticas o Inglés.
Los colegios serán bilingües o no dependiendo de lo que le apetezca al director del centro cada día al despertarse. La educación física se impartirá unos días a unos niños y otros días a otros, relegando a algunos de forma arbitraria a quedarse en clase sin hacer nada mientras los demás se divierten.
A algunos alumnos que se considere que encajan en un tipo de perfil con indicadores abstractos, se les desviará por sorpresa a otros ramales del incomprensible organigrama en cualquier momento del curso, aunque no necesariamente de forma definitiva sino a lo mejor como prueba o “para despistar”.
“Con esto y con una serie de acuerdos con empresas de entretenimiento y consumismo para que vendan a sus anchas sus productos en las aulas, ya está listo el sistema educativo español para colocarse en primera línea mundial”, ha dicho Lucía Figar, la consejera de educación de la Comunidad de Madrid, del PP.
Tanto el Partido Popular como los consejeros de todas las Comunidades Autónomas con los cuales ha negociado el ministro de Educación, están de acuerdo en respaldar este nuevo sistema que “en realidad es un reflejo de la ponzoña de la vida nacional en general”, según el texto del acuerdo, que lleva por título Propuestas para un pacto social y político para la educación.
“Total, la gente no entiende nada ni nos interesa lo más mínimo que llegue a entenderlo”. Además, aseguró un portavoz ministerial, “en realidad el caos es tan grande ahora mismo que es mucho mejor que parezca que es un caos previsto y organizado, que es lo que parecerá a partir de ahora”.
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Es la propuesta más coherente que he visto en 18 años como profesor de instituto.
¿Por qué esto es noticia hoy? ¿No estaba instaurado este modelo educativo desde hace años?
¿Y que mas da si los chavales no se preparan para la univerisdad, si luego pueden copiar como energúmenos?